Llegó por amor y abrió el negocio que marcó su vida: la llegada de Helados Daniel a Funes

 

Abrir una franquicia de Helados Daniel en Funes significó mucho más que la apertura de un nuevo local para Juan Martín Feser. Detrás de la llegada de la marca hay una historia que comenzó décadas atrás y que ahora busca continuar en la ciudad que eligió para formar su familia.

El empresario, de 36 años, vive en Funes desde hace una década y conoce de cerca el crecimiento que atravesó la ciudad. La decisión de instalar allí la primera franquicia de Helados Daniel fuera de la provincia de Buenos Aires llegó después de varios años de pensarlo y con un objetivo concreto: llevar a Funes una propuesta que forma parte de su propia historia.

“Es un gran desafío porque abrir esta sucursal significa salir de nuestra zona de confort. Es un orgullo traer la heladería a Funes”, contó en diálogo con Noticias (d).

Una historia de amor que empezó mucho antes de la apertura

Nacido en Victoria, provincia de Buenos Aires, Juan Martín comenzó su vínculo con Funes hace diez años, cuando conoció a Fernanda, su mujer, durante un verano en la costa. Como ella es funense, desde entonces empezó a viajar cada 15 días para visitarla hasta que, con el paso del tiempo, decidió instalarse allí y formar su familia. “Funes me gustó desde el primer momento, aunque era muy diferente a lo que es ahora. Era mucho más pueblo y estaba menos desarrollado”, recordó.

Desde entonces, fue testigo del crecimiento de la ciudad y empezó a imaginar la posibilidad de llevar allí la marca que lo acompañó durante toda su vida. “Siempre decía: ‘Tengo que traer acá a Helados Daniel’. Hace ya 4 años empecé a preparar este proyecto porque sentí que la marca acompaña mucho el crecimiento y el desarrollo que está teniendo la ciudad”, explicó.

La sorpresa que encontró entre los vecinos de Funes

Aunque Juan Martín ya conocía Funes, vivir la experiencia de abrir un comercio le permitió descubrir otra faceta de la comunidad. Durante la construcción del local, el empresario pudo comprobar de cerca una de las características que más valora de Funes: el fuerte vínculo entre sus vecinos. “Acá siempre alguien conoce a alguien. Mientras trabajaba en la construcción y hablaba con los vecinos, me decían: ‘Ah, vos sos el marido de...’ o ‘el cuñado de...’. Me dieron una mano gigante”, contó.

El contacto con proveedores, trabajadores y vecinos terminó reforzando una sensación que ya tenía sobre la ciudad. “Es muy solidario Funes. Me sorprendió para bien. Mi mujer me decía: ‘No estás acostumbrado, acá son así’. Esa impronta de pueblo que tiene es una de las cosas que también me gustó para decidir venir a vivir y formar mi familia”, relató.

La respuesta durante los primeros días de funcionamiento también fue una señal alentadora. Feser estima que cerca de mil personas se acercaron al local durante el fin de semana de apertura. La convocatoria tuvo un valor especial porque la marca y el producto todavía eran desconocidos para buena parte del público local.

“Lo de la gente fue increíble. Teníamos mucha incertidumbre porque es un lugar donde no conocen a la marca ni al producto. Empezamos a hacer mucho ruido entre familiares y amigos, y después se sumó la gente... vinieron como mil personas el primer fin de semana”, señaló.

Funes y una marca atravesada por la familia

Para Juan Martín, convertirse en el primer franquiciado de Helados Daniel fuera de Buenos Aires también tiene un significado especial por su historia personal. Su madre, Liliana Paradiso, fue la primer franquiciada de Helados Daniel en La Horqueta y, poco después de aquella apertura, nació él. “Forma parte de mi vida desde antes de que yo naciera, desde que mis viejos arrancaron y tuvieron la primera franquicia”, relató.

Con el paso de los años, su vínculo con la heladería continuó y se transformó en una tradición familiar que ahora busca trasladar a Funes junto a su propia familia. “Desde que nací estuve adentro de una heladería y ahora lo hago con mis hijas. Me gustaría replicar acá todo lo que hicieron mis viejos y poder seguir transmitiendo los valores que ellos me inculcaron”, sostuvo.

Además, su tío, Daniel Paradiso, es el creador de la marca. Por eso, los recuerdos de su infancia están ligados al trabajo familiar y a los veranos dentro del negocio. “Recuerdo estar siempre ahí, todos los veranos con mi abuela pelando frutillas y lavando tachos con mis primas. Siempre fue una familia de trabajo”, contó.

Ahora, esa misma historia se repite en Funes, aunque en un escenario diferente. “Es como viajar en el tiempo y volver a replicar la misma historia de vida, pero haciéndolo en un lugar nuevo. Cuando mis papás abrieron en La Horqueta, los vecinos tampoco conocían a la marca. Es hasta hoy en día que esa sucursal funciona hace 46 años”, explicó.

Además de sus padres y su tío, para Juan Martín la apertura en Funes tiene otro tinte especial. Según su mirada, la nueva sucursal de Funes no hubiese sido posible sin la importante participación de su hermano, Agustín, quien desde hace varios años trabaja con Juan Martín en la gerencia de los locales. Con la llegada a Santa Fe, ambos repartieron funciones:. “Fue el primero que tuve que convencer del proyecto porque somos una empresa familiar y él es mi socio. Después tuve que convencer a mi mamá y, una vez que los convencí a ellos, ahí ya fuimos a hablar con la marca”, explicó.

Agustín también tuvo un rol importante durante el proceso previo a la apertura. Los dos analizaron durante meses la posibilidad de instalarse en Funes, recorrieron locales y evaluaron distintas alternativas hasta convencerse de que el proyecto podía funcionar. Ahora, el hermano de Juan Martín viaja a la ciudad aproximadamente cada 15 días para acompañar el funcionamiento del nuevo local, en una dinámica que recuerda a los viajes que durante años hacía él desde Buenos Aires.

El objetivo: “Que vengan a conocer el lugar y a hacerlo suyo”

Más allá del negocio, Juan Martín tiene una aspiración concreta para la sucursal de Funes: que los vecinos la incorporen a su vida cotidiana y que el local se transforme en un lugar de encuentro. “Somos una heladería de barrio, de cercanía, de trato cercano con el cliente y queremos que se pueda lograr un lugar de encuentro”, afirmó.

Para explicar esa idea, tomó como referencia la propia identidad de Funes y la forma en la que históricamente sus vecinos se orientaban dentro de la ciudad. “Me gustaría que en un futuro digan: ‘Estamos cerca de Daniel’, ‘a la vuelta de Daniel’ o ‘al frente de Daniel’. Que sea un lugar de referencia”, imaginó.

 

Fuente: www.noticiasd.com
14 de Septiembre de 2026