Cereza: la historia detrás de una marca que nació de una corazonada

 

Lo que hoy es una cadena gastronómica consolidada nació de una crisis y una corazonada. Cereza celebra casi tres décadas de historia reafirmando su propósito original: convertir cada encuentro en una experiencia disfrutable.

De las bicicletas a los licuados

La historia comenzó en 1996, cuando Myriam Elorza trabajaba en la fábrica de bicicletas de su padre, afectada por la apertura de importaciones. En busca de una alternativa junto a su esposo, un viaje a Chile despertó la idea que cambiaría su rumbo.

"Entré a un local en Chile, pequeñito y muy sencillo, y pensé: 'Esto quiero en San Juan'. Sabía positivamente que a la gente le gusta lo nuevo y lo distinto. Salí de ahí y le dije a mi marido: 'Tengo nuestro futuro negocio'. Lo pensé en grande desde el primer momento", recuerda.

Con ahorros propios, en octubre de 1997 inauguraron el primer local sobre calle Laprida. Los comienzos fueron austeros: "Inauguramos con sillas y mesas de jardín de plástico y sin aire acondicionado. Parecía un parador de playa con una sombrilla gigante; la gente pensó que era una decisión estética, pero en realidad era porque no teníamos más dinero", cuenta Myriam entre risas.

Innovación y calidad

El éxito llegó desde el primer día, con filas que desbordaban la capacidad del local. La propuesta se basó desde el comienzo en experimentar con nuevas combinaciones de licuados y productos.

Con el tiempo, la oferta se amplió a malteadas, cafetería, panificados, heladería artesanal y gastronomía. Sin embargo, un principio se mantuvo intacto: "Nuestro valor no negociable es la calidad. Nuestras porciones son un poco exageradas para que el cliente salga satisfecho. Si un insumo es caro, se cobrará lo que vale, pero la calidad no se toca", afirma la fundadora.

Una empresa familiar que crece

El crecimiento llevó a la apertura de locales en la Peatonal, Plaza, Caucete y Libertador, acompañado por la incorporación de la segunda generación. Los tres hijos de la familia comenzaron desde abajo, trabajando como bacheros o en la caja.

Hoy, la empresa combina la experiencia familiar con una estructura profesionalizada. Andrés Buso explica que la clave es "crecer sin perder control operativo". Para sostener una carta amplia, Cereza trabaja con insumos compartidos, procesos estandarizados y cocinas replicables en todas las sucursales.

La tecnología también ocupa un lugar en este proceso, con herramientas que permiten ordenar la operación y reducir tiempos de espera. "La atención cálida sigue siendo un pilar central; la tecnología simplemente libera al personal de tareas operativas para que puedan enfocarse más en el cliente", destaca Andrés.

El próximo paso: expansión nacional

La próxima apertura será en Santa Lucía, San Juan, mientras que la marca proyecta avanzar hacia Mendoza, San Luis y Córdoba.

Sobre este desafío, Andrés Buso señala: "El mayor reto no es solo llevar un producto, sino transmitir una identidad. En nuevos mercados, la conexión emocional hay que construirla desde cero. Nuestra estrategia apunta a trasladar los valores de la marca -calidad, abundancia, cercanía y experiencia- más allá de la historia en sí".

 

Fuente: www.gaf-franquicias.com
28 de Agosto de 2026